El poder de las palabras

Mònica Valls

encuentra tu voz

“Only by speaking out can we create lasting change.”

– DaShanne Stokes.

Hace unos días me invitaron a observar una facilitación para un equipo de La Sirena. Una serie de personas, grupo de empleados de diferentes departamentos dispuestas a trabajar juntas para mejorar las dinámicas de cohesión de su equipo. Desde un principio se nota que tienen ganas, lo cual automáticamente contagia las ganas de trabajar a los facilitadores que conducen el taller. Puedes darte cuenta muy fácilmente de si un equipo tiene ganas de trabajar por los primeros minutos de la videoconferencia: cómo entran, cómo saludan, cómo comienzan a charlar… 

Varios hechos llamaron mi atención conforme avanzaba la sesión. El primero es algo en lo que ya me había fijado anteriormente con otras facilitaciones a las que había podido asistir: ¿qué pasa si lanzas una pregunta al aire? Casi siempre ocurre lo mismo: durante unos largos segundos se forma un silencio incómodo, seguido de alguien que, ya sea por valentía o por no poder soportar más la incomodidad, levanta la mano y responde. A lo largo de la sesión te vas dando cuenta de que son unos pocos los que contestan siempre, mientras otros se mantienen horas con el micrófono apagado.

Si siempre hablan los mismos – o, peor aun, si no responde nadie – nos quedamos sin variedad de opiniones, sin diferentes historias increíblemente necesarias e imprescindibles para el resultado final.

Paradójicamente, cuando preguntas directamente a alguno de esos silenciosos, te responden perfectamente, y te das cuenta de que desde un principio sabían la respuesta. Lo más curioso de todo es que este fenómeno lo he podido observar en todas las etapas de mi vida: en el instituto, en la universidad y ahora en el entorno laboral. Es algo que yo misma he padecido y de lo que aun intento huir. ¿Por qué nos da miedo responder? ¿Por temor a equivocarnos? ¿A decir algo fuera de lugar? Si siempre hablan los mismos – o, peor aun, si no responde nadie – nos quedamos sin variedad de opiniones, sin diferentes historias increíblemente necesarias e imprescindibles para el resultado final.

El feedback como herramienta de equipo

Paralelamente, otra cosa que me lleva impresionando de las facilitaciones, y que he podido observar aquí, es la cuestión del feedback. Cómo de importante es comentar con nuestros compañeros cómo ha ido un proceso, ya sea un macro proyecto o una simple reunión. Sin feedback nos quedaríamos estancados simplemente con nuestra verdad, pero para construir una verdad completa, o al menos una verdad amplia, debemos atender a opiniones externas. 

Así que, después de estas cuatro horas de talleres y dinámicas para la Sirena, de las que estoy segura no ha salido nadie indiferente, me llevo una lección muy clara: No debemos subestimar nunca el poder de nuestras palabras. Hablemos, comentemos, demos nuestra opinión, feedback a un compañero o incluso mejor… ¡a nuestro jefe! Solo así avanzaremos como organización, como grupo… como equipo.

Mònica Valls

Licenciada en Turismo. Después de 20 años de experiencia multinacional he descubierto que lo que me motiva y apasiona es pensar, diseñar y facilitar la interacción, la cocreación y la colaboración dentro de los equipos y organizaciones.

 

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